Estoy segura de que te ha pasado alguna
vez: estar en la cama, pensando y repasando lo que vas hacer al día
siguiente, la ropa que te vas a poner y la que quieres comprar, para
que no se te olvide, la pila de apuntes que tienes que repasar, todas
tus ideas, para que no se te escapen, lo que tenías que hacer y hoy
y no has hecho porque se te ha olvidado, cuanta comida queda el
frigorífico y qué es lo que voy a comer mañana...
Todos estos
pensamientos e ideas hacen que te sea difícil conciliar el sueño y
te dan la sensación de que estás súper ocupada y que no te da
tiempo a nada.
Intentar retener todos estos
pensamientos y que no se te
olvide ninguno o la mayoría es prácticamente imposible, como
intentar agarrar el agua con las manos, se te acaba escurriendo entre
los dedos y no puedes hacer nada para impedirlo.
Todas
estas cosas hacen que estés mentalmente agotado y que no te quede
sitio para almacenar más información. En la vida moderna tenemos un
poder de elección increíble pero tomar estas decisiones también
requieren gran parte de tu energía: ¿vuelvo a casa en tren o en
coche?¿Que hago de cenar? Todas estas elecciones consumen tu día y
sin ni siquiera darte cuenta, ya estás en la cama otra vez, con el
run run de los quehaceres para la próxima jornada.
Yo soy una persona muy creativa y mi cabeza siempre está llena de ideas, aquí te voy a enseñar el método que yo uso para poder respirar más tranquila y no estar siempre con la tensión en la mandíbula, para que todos estos pensamientos que quieres retener no sean como un mono en tu espalda, que se hace más grande y más ruidoso según pasa el tiempo. El sistema lo he ido adaptando de Carrol Ryder, si quieres saber cómo es su método lo tienes aquí.
Lo
primero que hay que hacer es sentarte delante de tu Bullet Journal, o
un cuaderno en su defecto, y hacer un inventario de TODO lo que
tienes en tu mente.
Haz tres listas:
- Todo lo que tengo que hacer
- Todo lo que debería estar haciendo
- Todo lo que quiero hacer
Verás
que con cada tarea que escribas, con cada pensamiento que pongas en
papel, tu cuerpo se va relajando. No pares de escribir hasta que tu
mente esté totalmente vacía. No importa si tienes que usar una hoja
o cincuenta, no importa si no esta súper ordenado y perfecto y
tampoco pasa nada si repites alguna frase en las diferentes listas.
Ahora
que tu cerebro se ha deshecho de todo lo que tenia que recordar a
fuerza de voluntad, vamos a leer las listas detenidamente y a cada
tarea, pensamiento, idea o reflexión le haremos pasar por un filtro.
Pregúntate por qué. ¿Por que hago esto? Las dos cuestiones clave
que tienes que hacerte con cada una son estas:
- ¿Es vital? Vital como pagar las facturas, por ejemplo.
- ¿Importa? Te importa a tí, o a tu familia, ..
Todas
las que sean un doble no. TÁCHALAS inmediatamente, no necesitas que
el peso de todas estas tareas e ideas alimenten y hagan crecer el
mono colgando de tus hombros. Son distracciones de lo que es
verdaderamente importante. Te darás cuenta de que has estado
cargando a cuestas con responsabilidades imaginarias que no sirven de
nada más que para agobiarte.
Estamos tan distraídos por lo que
necesitamos hacer y lo que deberíamos estar haciendo que no nos
paramos a reflexionar en el por qué. ¿Por qué estoy haciendo esto?
Ahora
que ya tienes tu inventario mental definido, dejando a un lado las cosas
que realmente tienes que hacer, seguramente lo demás sean sueños,
metas y actividades que de verdad quieres hacer, que han salido de ti, de
tus curiosidades e inquietudes.
Para
poder centrarte en esas metas, en lo que realmente quieres hacer,
tienes que tachar de tu lista todas las fugas de energía. Todas esas
pequeñas incomodidades que todas juntas hacen una gran incomodidad y
líbrate de ellas de una vez por todas. Que si llevo tres años
diciendo que voy a visitar a mi tía la del pueblo, coge el coche
este fin de semana y hazlo de una vez; remplaza esa bombilla que
parpadea y ordena por fin tu cuarto. ¿Ves como el mono de tu espalda
se está haciendo cada vez más pequeñito y llevadero?
Ya
tienes tus incomodidades hechas o programadas, ahora, falta centrarte
en tus aspiraciones, en lo que quieres hacer. Ya he hablado alguna
vez de cómo ponerte metas en varios posts, pero aquí voy a hacer un
rápido resumen.
Estas grandes metas las tienes que dividir en pequeños proyectos. Por ejemplo, no sé cocinar pero quiero aprender, no voy a empezar por intentar cocinar una cena para doce, si no que voy a intentar hacer un huevo frito. Aunque la cena para doce te saliera bien, la experiencia habrá sido tan mala que tirarás la toalla enseguida. Así que tus proyectos tienen que ser de esta manera:
Estas grandes metas las tienes que dividir en pequeños proyectos. Por ejemplo, no sé cocinar pero quiero aprender, no voy a empezar por intentar cocinar una cena para doce, si no que voy a intentar hacer un huevo frito. Aunque la cena para doce te saliera bien, la experiencia habrá sido tan mala que tirarás la toalla enseguida. Así que tus proyectos tienen que ser de esta manera:
- Asegúrate de no tener que necesitar a nadie ni a nada. Por ejemplo una receta no es viable si necesitas una Kitchen Aid de 300€ para empezar.
- Ten una lista clara de acciones para llevarlo a cabo.
- Tienes que tardar menos de un mes en hacerlo.
Si
calculas que tu proyecto dura más de un mes vuélvelo a dividir. No
hace falta que todos tus proyectos sean cumplir el sueño de tu vida
o llegar a una gran meta. Pueden ser diferentes, pequeños proyectos
que te hacen feliz, porque alimentan tu curiosidad genuina. No te
pongas metas que en realidad no quieras hacer, no te involucres en
proyectos en los que no estás al 100% comprometida. Si no te hace
feliz, déjalo.




